Tuesday, April 17, 2007

Malinalco

Malinalco es un pequeño pueblito en el suroeste del Estado de México. De Cuajimalpa hay que llegar a Chalma, que está como a hora y media. Poco antes de Chalma está un lugar que se llama El Ahuehuete, hay uno de estos árboles junto a la carretera y junto a sus raíces hay un manantial, han construido unas albercas que se alimentan de él y la gente se mete ahí. En los puestecitos que están por ahí venden unos botecitos como de gasolina pero pequeños y en colores chillantes y desagradables con agua supuestamente de este manantial, por ser considerada milagrosa (me imagino que a veces los llenan con agua de la llave...).

Después se llega a Chalma, un pueblo polvoriento y con basura en las banquetas embarrado en un cerro, con un estacionamiento del tamaño de una cancha de fútbol casi llena de autobuses con adornos de florecitas rosas de plástico que llevan a la gente que va a hacer su peregrinación al santuario. En los puestos que están sobre la calle principal (que es la carretera cuando atraviesa el pueblo) hay playeras con la vírgen de Guadalupe, con la cara de Jesús, figuras del Señor de Chalma y vi una como escultura de la Santa Muerte como de 70cm de alto. Una mezcla grotesca de símbolos que reflejan un fanatismo exacerbado y consumista. Chalma está en el municipio de Ocuilán y no es su cabecera.

De Chalma salen unos taxis a Malinalco. Se llega en diez minutos más o menos. Este ya es el municipio que también se llama Malinalco. En el centro hay un jardín enfrente del Palacio Municipal, cruzando la calle hay otro jardín con un kiosko en el centro, a un costado de este jardín está el exconvento de los agustinos.


En 1521 mientras los españoles sitiaban Tenochtitlan, Malinalco fue sometido por el conquistador Andrés de Tapia. El poblador Cristóbal Rodríguez comenzó a construir el convento de agustinos y la iglesia anexa en 1543 (un año después de la fundación de Morelia).
En el interior del exconvento hay frescos. Son pequeñas escenas del paraíso. Aquí muestro algunos detalles.
Había tianguis. Se podían encontrar chicozapotes (tamaño pequeño pero dulces), ciruelas pequeñas (de las que tienen semilla grande pero el fruto no es del mismo tamaño que en Morelia), tomates verdes pero amarillos (de esos que tienen cascarita pero al quitarla queda un tomate color amarillo), las vainas que saben muy fuerte y unas guayabas extrañas: guayaba poma (sabe muy buena y tiene un fuerte aroma entre lima y naranja).

En uno de los cerros que rodean a Malinalco están las ruinas de un centro ceremonial. Para subir hay que pasar por 400 escalones. En el camino se pueden ver amates amarillos. Hay un manantial en la base del cerro, ahí junto hay una pequeña pirámide, pero el manantial está entubado, nada agradable. Junto a las ruinas que están en la cima del cerro hay unas grietas enormes en el cerro desde donde salen ruidos como de una gran colonia de cigarras o grillos no supe pero bastante extraño y fuerte el sonido. En Malinalco el 29 de septiembre es el día de máxima maldad, para proteger las casas y sembradíos se colocan cruces ese día hechas con ramitas de una planta llamada pericón. Cada cruz permanece en su lugar hasta el próximo año, cuando es reemplazada por una nueva.

Esta es la vista de Malinalco desde las ruinas del centro ceremonial.


Y este es el edificio principal del lugar, está hecho de una sola pieza.

A ambos lados hay unas esculturas. Esta es una de ellas: un ocelote guardían que ya no tiene cabeza.

2 comments:

Anonymous said...

chalma noes un pueblo polvoriento,es tan solo un pueblo comun,con basura porque los turistas ,vendedores,el clero(la iglesia)y autoridades no les importa cuidar el entorno ecologico,urbano, solo quieren cobrar por estacionarte,por usar algun samitario y veder cerveza.

Aura said...

Como seremos los morelianos... todo está en referencia a Morelia o a Michoacán. Jejeje.

¿Qué son los amates?

¿Día de máxima maldad? ¿Cómo?